Reflexiones a los 59. Él se sentó en el borde de la cama, con la mirada fija en la ventana abierta por donde entraba un viento cálido que apenas movía las cortinas. Su mente, como un río desbordado, se llenaba de recuerdos que se arremolinaban en su interior con la fuerza de un huracán. Recordaba aquellos días de juventud cuando, con manos temblorosas pero firmes, acariciaba el cabello de su padre, ese cabello que el tiempo había comenzado a teñir con hilos de plata. En esos momentos, veía a su padre como un hombre indestructible, un roble en medio del bosque de su vida. Nunca había pensado que él también sucumbiría a los caprichos del tiempo, a la inevitable caída de las hojas de su propio árbol. Pero ahora, a punto de cumplir los mismos años que su padre cuando la muerte lo abrazó, el peso de esa realidad caía sobre él como una sombra densa que lo obligaba a confrontar su propia mortalidad. El paso de los años había sido implacable, pero también lleno...
Muy hermosa carta. Te felicito sinceramente. Dios te bendiga y te dé muy larga vida para que disfrutes de la compañía de tu maravilloso hijito. Que Dios te lo proteja siempre y que la luz deL del espíritu Santo ilumine y guíe sus pasos. Es evidente que has desempeñado excelentemente tu papel de padre. Tu hijo debe sentirse muy orgulloso.
ResponderEliminarEn lo personal se me complica escribirle una carta a algunos de mis hijos,pues se me desbordan tantos sentimientos que el espacio se me hace insuficiente,y debo decir que me encanto su carta,la leo y la vuelvo a leer y realmente refleja un gran amor de padre. saludos, paz a vos
ResponderEliminarHermoso y significativo mensaje a tu hijo. Me veo reflejada en tus palabras cuando a diario a millas de Distancia, cada mañana y cada noche hacemos un balance con el mio, 21 años, es maravilloso poder sembrar en ellos con amor y respeto valores, sueños y ser de alguna manera una guia.... como le digo a José Luis, yo solo soy como esas li eas blancas a lado y lado de tu vida... que puede darte una alerta de peligro...el timón lo llevas tú.
ResponderEliminarY que no le as falte la Bendición de Dios. En sus manos es donde más seguros los podemos protejer.
DVL.